Mi nombre es Giuliana, pero todos me dicen Yuyu de cariño. Soy una ecuatoriana soñadora y risueña. Desde pequeña he amado el arte, ya que, al ser un ser muy sensible, la creatividad ha sido mi forma de expresar todo lo que siento al mundo. Si pudiera usar una palabra para describirme sería: artista.
Por eso soy arquitecta de profesión y la música la llevo en mis venas. El dibujo y la pintura fueron mi día a día en el colegio, al igual que participar en el coro escolar y universitario. Últimamente he estado estudiando teatro musical. Amo cantar. Para mí es como respirar — es lo que mueve mi alma. Por mucho tiempo tuve miedo de mostrar mi voz como solista. Fue el teatro lo que me ha estado ayudando a ser valiente y a disfrutar estar en un escenario.
He aprendido que cuando amas hacer algo demasiado, el miedo no es impedimento sino un impulso. Para mí el ser humano está lleno de dones; regalos que venimos a brindar al mundo, y yo he encontrado los míos en el arte.
Un dato curioso: me siento muy conectada con mi espiritualidad. Sentir que tengo a Dios y a mis guías cuidándome y sosteniéndome me ha ayudado a seguir adelante en mis tiempos difíciles y a descubrir partes de mí que han requerido ser iluminadas. Ahora, en mis tiempos libres medito y escribo; estoy enamorada de la numerología y el reiki. Por eso el mundo Cocolín lo siento tan cercano — es reconocer lo que he visto, vivido y aprendido de la espiritualidad a través de sus historias.
Deseo que los Tululines sigan escogiendo el llamado de su alma, creyendo en la magia y mantengan esa esencia tan hermosa que los hace únicos y especiales.